Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

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sábado, 4 de julio de 2020

Sigue mi libro "A propósito de mujeres inteligentes y de otras contradicciones"


Ya he presentado este libro que continúo ahora. Les sugiero ir a leer el correspondiente post antes de internarse en éste de hoy.
Si lo han hecho, sabrán que hoy me toca explicar cómo son las dos partes de este libro. Por no extenderme demasiado, hoy sólo me referiré al cuerpo A: Particularizando.

"A propósito de mujeres inteligentes y de otras contradicciones" 
por Graciela L.Argüello

En esta parte A (Particularizando), sólo pretendo una clasificación de los grandes grupos de mujeres, tales como la petronoide, la gatúbela, el ama de casa, la desinhibida, etc., etc., etc., haciendo siempre hincapié en las características más sobresalientes, que las hacen distinguirse de las demás. Pero nunca podrán definirse así de manera completa.
Porque las mujeres somos polifacéticas, y por eso mismo, repito, el intento de clasificación se basa en un aspecto muy dominante, pero insuficiente por sí mismo para alcanzar una representación acabada, por la multiplicidad de roles que encarnamos, a veces con pocos minutos de diferencia.
Vaya un ejemplo esclarecedor:
Somos una versión a las siete de la mañana, cuando despeinadas, somnolientas, con escarpines de lana, chinelas y bata, despertamos a nuestro consorte (o al sucedáneo que tengamos a mano), ya sea entonando con voz cantarina "¡Querido, ya está el café!", tal como pretendió hacer creer una vieja publicidad; o mucho más probablemente refunfuñando. "¡Que lo parió! ¡Ya es hora de levantarse, metele que se hace tarde!".
Pero también somos las de las 23 horas, cuando enfundadas en un lujurioso body de encaje negro, rojo o blanco, según cuál nos siente mejor, y con dos gotitas de Chanel N° 5, o en su defecto (y mucho más probablemente), con un chorro de Loción Polyana, intentamos - casi siempre infructuosamente- arrancar a nuestro dulce tormento (más tormento que dulce) de su estúpida contemplación de la vigésimo cuarta repetición de los goles del domingo.
Y aquí aprovecho para dejar debidamente expresada una inquietud que me ha provocado más de un insomnio: ¿quién habrá sido el imbécil que tuvo la cuadrada ourrencia de pasar una y otra, y otra y otra y otra ...y otra vez los goles por televisión, justo a la hora en que una ya acostó a los chicos, se bañó en burbujas y consiguió, tras una hora de meditación, autosugestionarse hasta el extremo de suponer que eso que está desparramado en el sillón, oculta en algún rincón, los vestigios remanentes del hombre que una vez fue, y que consiguió enamorarla?

Por hoy hasta aquí llegamos, en la próxima vemos la introducción de la Parte B.
 

Ahora bien, si quieren sentirse completas y contentas todo el tiempo, lo mejor que pueden hacer es adoptar uno de tantos animalitos requeridos de hogar. Sólo me dejan un comentario (si son de Córdoba) y concretamos la adopción. Si son de otros lugares, seguramente hay también grupos que les pueden ayudar en tan noble acción.
Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.

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