Bartimeo, Federico Alfonso y Elvira Inés, los ángeles del blog.

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sábado, 17 de abril de 2021

Recetas de Chichita T.Askeaba


(Antes de leer este post, les aseguro que les conviene ir a leer una explicación sobre el tema, no vaya a ser que confundan lo que es humor con una receta viable. Si no hacen caso de esta advertencia, es por su exclusiva responsabilidad).

Capítulo 2: Una sopa heterodoxa.

Hoy les presento un plato económico pero vistoso que si no los mata va a fortalecerlos, como dice el conocido refrán.
Ingredientes:
Seleccione todo lo que encuentre en la alacena y con lo cual no tenga idea de qué puede hacer. Cerciórese de que no estén vencidos desde hace un par de años, y si usted es de mezclar las cosas y guardarlas en cualquier parte, no incluya nada que tenga una etiqueta con dos huesos cruzados y una calavera. Tampoco use nada que tenga un rótulo que termine en "icida", es decir cosas como insecticida, cucarachicida, fungicida, callicida, o plaguicida. 
Todo lo demás puede o no usarlo según su propio criterio. Yo no pongo nada que no pueda cortar con maza y punzón, porque muy astutamente asumo que tal vez no se disolverá bien.
Procedimiento:
Tome una olla de tamaño apropiado para el rejunte que haya hecho previamente en la despensa, y póngale agua en la cantidad que le parezca.
Hierva el agua con sal, pimienta, y los yuyos que tenga a mano. Cuando la cosa esté en ebullición, ponga adentro todo lo que encontró antes, ya sea cortado, molido, en polvo, o como su inspiración le mande. 
Vaya viendo cómo evoluciona el tema, procurando sacar todo del fuego antes de que sea muuuuyyy sancocho, pero no antes de que el agua haya tomado algún color, porque dicen que las comidas deben incluir muchos colores. Pero en lo posible, no use para colorear ni maquillajes, ni tintura del pelo, ni restos de esmaltes o acuarelas. 
Puede servirse con queso rallado o con esos cachitos de pan frito que vaya a saber cómo se llaman.
Precaución final:
Puede elegir como piloto de pruebas al o la vecina que más deteste, por las dudas, no vaya a ser que se le intoxique alguien que usted más o menos aprecie, como los miembros de su propia familia, por citar un posible ejemplo.
Si el invitado sobrevive, ya puede servirlo en su propia mesa, y marcar la receta como segura.

No sé si les habrá gustado este post,  con el que sólo quise arrancarles una sonrisa, pero los que sí les van a gustar son todos los perritos y gatitos que uno puede adoptar en esta página.


Un beso y hasta el próximo sábado. Graciela.


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